La naturaleza se apoderó de esta isla fantasma dejada en el Índico

¿Te has cuestionado en algún momento como sería tu localidad, tu pueblo o el planeta si nadie habitara en él? Hay sitios en nuestro mundo que sirven de reflejo para responder a esta pregunta, uno de ellos es la isla de Ross, dejada en el mar Índico, y donde la naturaleza se apoderó lentamente de todos sus rincones.

Las raíces de los árboles y las plantas salvajes trepan y se enredan por los que fueron los inmuebles de esta chiquita ex colonia británica en 1957, y que previamente fué una selva impenetrable localizada en la bahía de Bengala, entre las islas Andamán y Nicobar de la India, junto a un grupo aislado de 572 islas tropicales. Pero, ¿qué pasó desde ese momento?

La fotógrafa de viajes Neelima Vallangi lleva años fotografiando sitios extremos en el planeta para muchas revistas y publicaciones. Haciendo un trabajo para la BBC fue cuando topó con la isla de Ross.

Solamente se puede conocer de día. © Neelima Vallangi

“Aunque la isla de Ross es un desvío habitual en las islas de Andamán, la omito gracias a la carencia de información. La circunstancia ha mejorado muy en este momento y la junta de turismo hizo esfuerzos para reportar y anunciar la trágica pero impresionante historia de la isla fantasma de la que el bosque se está apoderando lentamente”, enseña Neelima a Traveler.es

“Hacia el desenlace de mis semanas de viaje por las islas de Andamán, aterricé en la isla de Ross, y una vez ahí, me quedó claro que no era una isla habitual”.

Neelima fue fotografiando este paisaje vivo, pero inerme a la vez, en tanto que averiguaba su terrible historia. Más allá de que estas islas sean un paraíso por sus bosques y playas, la isla fue usada como prisión desde 1857 y hasta 1945, cuando se desmanteló con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, la invasión de las tropas japonesas y la posterior Independencia de la India.

Fue dejada en la década de 1940. © Neelima Vallangi

La isla terminó ser un espacio estratégico para batallón de Inglaterra en el mar Índico porque está cerca del puerto de la isla Andamán. Los británicos la usaron como establecimiento de convictos indios luego de las consecutivas rebeliones que comenzaron en la India en 1957. A lo largo de esos años se torturó y vivió con ellos de manera despiadado.

De hecho fueron ellos mismos los que hicieron que la isla fuera habitable, y cuando se amplió, los británicos edificaron viviendas suntuosas, pistas de tenis y hasta una instalación que produce energía (ahora devorada por la tierra).

“Fue una vivencia alucinante caminar entre las ruinas de una colonia que ha vivido los crímenes horrendos sobre los convictos a lo largo de décadas. Los árboles crecidos en exceso agregaron una sensación siniestra a toda la isla y el aislamiento de su ámbito es espeluznante”, confiesa Neelima a Traveler.es.

La fotógrafa capturó a lo largo de algunas horas los inmuebles más emblemáticos de la isla: los restos de una panadería, una planta de régimen de agua, la iglesia presbiteriana, los bungalows del comisionado inglés, el salón de baile de los oficiales, el hospital y su cementerio.

Esta isla mide 0,3 kilómetros cuadrados. © Neelima Vallangi

La isla de Ross fue por último deshabitada a finales de los años 40 cuando un terremoto la azotó dejándola destrozada.

Hasta que en 1979 el gobierno de la India tomó el control sobre ella, y años después, la transformó en una atracción turística, pero eso sí, unicamente se aceptan breves visitas a lo largo del día para sostener intacta su naturaleza.

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